Lo Adoptó Mientras Estaba En El Jardín De Niños, Hoy Muere Y Se Despide Con Emotiva Carta

Siempre se ha dicho que verdadero padre es el que cría y no el que engendra , y es tal cual el caso de Nicolas Pezzi, un periodista que trabajó 12 años para Clarín adoptó a Nacho en sus primeros años de vida.

Inicialmente le costó mucho entrar en confianza, pero después, como bien dice el hombre, “le entregó todo su amor”. El joven falleció a sus cortos 20 años y esta fue la carta que su papá le dedicó como un último adiós.

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Se dice que uno de los peores momentos en la vida de un padre es perder a un hijo.

Es por ello que cuando Nicolás Pezzi perdió a su hijo supo de inmediato que todo su mundo cambiaría para siempre.

 

La siguiente carta se la dedicó Nicolás a su hijo Nacho:

Padre del corazón, padre adoptivo, padre no biológico. Para mí siempre fue un hijo.

Nacho tenía apenas 20 años y toda la vida por delante. Si tuviera que elegir tres adjetivos, diría que era bueno (no sabía lo que era el mal), cariñoso y muy inteligente. Me superaba en todo.

Cuando lo conocí ya iba al jardín. Recuerdo las primeras caminatas en la calle. Me miraba como un extraño, pero le gustaba que le estire la mano para cruzar. Le costó aceptarme. Pero después me entregó todo su amor.

En la etapa del primario (fue al Ursula Llames de Lapuente), le encantaba jugar al tenis. En el Club de Amigos ganó sus primeros partidos. Se enojaba si me despegaba un minuto del alambrado. Y le gustaba ganar como a pocos. Para mí tenía el revés de Federer. Pero era fanático de Nadal.

Cuando estaba para subir un escalón en el tenis, llegó el ingreso al Carlos Pellegrini. Quería seguir los pasos de Antonella, su tía, que ya estaba en primer año. Recuerdo que empezó con muchas dudas y terminó entre los primeros 20.

Le gustaba estudiar, pero iba al colegio por sus amigos. Le gustaba ayudar a los demás. Era buen consejero.

Y sobretodo era buen hijo. Muy pegote de la mamá. Todos los días le decía que la amaba. Le escribía cosas lindas y le contaba sus secretos. Eran como amigos. Tenían una relación hermosa, nunca vi algo igual.

El 2016 había sido su mejor año. Terminó segundo año de Ingeniería en Sistemas, en la UTN, y daba clases para ganarse unos pesos. Le encantaba enseñar y relacionarse con chicos.

Este año tenía intenciones de empezar a trabajar. Ya le habían hecho varias propuestas. “No quiero descuidar la carrera”, nos decía en las cenas familiares.

También amaba viajar. La Patagonia era su favorito. Y la playa su debilidad. Donde había agua, ahí se quedaba. Las últimas vacaciones, hace pocos meses, habían sido las mejores. Descubrió las playas de Brasil. Y este verano quiso volver con sus amigos. Una fatalidad hizo que no llegara a casa.

No hay consuelo para tanto dolor.

El final es para agradecer de parte mía, de mi mujer y mi familia.

Primero a Miguel Livi, de Royal Class, y a los pilotos que nos llevaron hasta Concordia para traer el cuerpo de Nacho. Abrieron un aeropuerto a las 11 de la noche y lograron lo imposible.

A Sebastián Fernández Spedale, Diego Colunga, Juan Pablo Biondi, Cristian Veltri, Marcelo Scaramellini y Gustavo Carmona por aportar un granito de arena en el operativo.

También a José Irigoyen, secretario del gobernador de Corrientes, al director del Hospital de Monte Caseros, Raúl Coto, y al intendente de la localidad de Juan Pujol, Fabio Dalzotto, por toda la ayuda brindada.

Gracias a Daniel Hadad y los colegas de Infobae por la hermosa corona y el apoyo.

A los directivos y a los colegas de Clarín por el aviso de hoy y el apoyo.

A Mónica Santoro, que lo acompañó en sus últimos minutos con vida…

A Fernando García por ayudarme a saber la verdad. A todos los amigos que nos ayudan a transitar estas horas. A los colegas e incluso a gente que no conozco y mandó mensajes de apoyo.

Y obviamente a la familia que nos acompaña y nos quiere.

Nicolas Pezzi a Clarín.

 

Como este padre lo dice, no hay consuelo para todo el dolor que pueda sentir con su esposa, pero, el tiempo irá calmando un poco aquel sentimiento tan desconsolador.

Sin embargo, aunque no estemos preparados, debemos ser fuertes y seguir luchando hasta el final.

 

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